¿Qué es la morfología?

La morfología es una de las ramas de la lingüística que tiene por objetivo estudiar la forma de las palabras (morfemas) y su clasificación. Se diferencia del estudio sintáctico porque no busca establecer relaciones entre las distintas palabras de un texto o una oración, sino que su estudio se centra en las palabras como unidades independientes. Pese a esto, varios autores han señalado que esta rama de la lingüística sería impensable sin relacionarla con la sintaxis, pues las diferentes categorías de palabra existen gracias a que cumplen una función dentro de un enunciado, de un sintagma. Es por esto que muchas veces es ignorada como disciplina, siendo relegada a la fonología o a la gramaticalización.

¿Qué es un análisis morfológico?

Por consiguiente, un análisis morfológico es el análisis de la forma de las palabras y su pertenencia a cierta categoría. Estas palabras (morfemas) pueden dividirse en dos categorías: lexemas (también conocidos como morfemas léxicos) y gramemas (también conocidos como morfemas gramaticales):

Lexemas

El lexema es aquel morfo a partir del cual se construyen diferentes palabras. Puede entenderse como la raíz de una palabra a la que más tarde se le agregarán otros componentes que determinen su número, género y otras características. Por ejemplo: el lexema de la palabra “carro” es “carr-”, y el de “amigas” es “amig-”.

Gramemas

También conocidos como morfemas gramaticales, los gramemas son morfos que pueden variar en función de qué buscan determinar del lexema. De esta forma, los morfemas gramaticales pueden ser derivativos o flexivos.

Gramemas derivativos

Estos cumplen la función de afijos, pudiendo ser sufijos, prefijos o interfijos en el español. El sufijo es un gramema que tiene lugar luego del lexema (raíz). Por ejemplo: la palabra “franqueable” cuenta con el sufijo “-able”, con lo que la raíz “franqu-” se convierte en un adjetivo. El prefijo precede al lexema y, de igual forma que el sufijo, transforma una raíz en una palabra concreta. Por ejemplo, la palabra “antisistema” cuenta con el prefijo “anti-”. Por otro lado, también existen interfijos, que no poseen un significado específico, sino que tienen la función de cohesionar el lexema con un sufijo o un prefijo determinado. Por ejemplo, la palabra “panadera” cuenta con el interfijo “-ad-”, que sólo se encuentra ahí para unir el lexema “pan-” y el sufijo “-ero”. En otros idiomas existe además el infijo, que cumple la misma función del sufijo o del prefijo, pero se inserta dentro del lexema y no al final ni al comienzo de este.

Gramemas flexivos

Estos cumplen la función de determinar un morfo según su número o su género, aunque hay otros casos que tienen implicaciones sintácticas. El número gramatical determina la cantidad del lexema que interviene, pudiendo ser este plural o singular en el español. Este tiene lugar al final de la raíz con la letra “-s”, aunque pueden variar dependiendo de la palabra. Por ejemplo: casa (singular), casas “plural”. En nuestro idioma también es aplicable a los verbos y los adjetivos. Por ejemplo: realizó (singular), realizaron (plural); bonita (singular) bonitas (plural). En otros idiomas existen otros números gramaticales, así como otras formas de enunciarlos. En cuanto al género gramatical, en el español este puede ser femenino o masculino, y se expresa con la letra “-a” u “-o” al final del lexema, respectivamente. Por ejemplo: Ratón (masculino), ratona (femenino). Esta terminación puede variar dependiendo de la palabra, y es aplicable a sustantivos y adjetivos. En otros idiomas existen otros géneros gramaticales, como el neutro.