¿Qué es la empatía?

La empatía es la capacidad que tienen los seres humanos para comprender, identificar y/o compartir las emociones, opiniones y sentimientos de los demás, pensando en los otros como si fueran ellos mismos, reconociéndolos y reconociéndose como entidades iguales o similares. La empatía también puede describirse como una participación afectiva hacia la situación ajena que vive alguien más, entendiendo que los demás piensan y sienten diferente, aunque no por ello sus vivencias dejan de ser menos importantes que las propias. El término empatía proviene del griego empatheia (ἐμπάθεια), que puede traducirse como “emocionado” o “apasionado”. A su vez, esta palabra griega está conformada por los vocablos em- (ἐν), que se puede traducir como “en”, y pathos (πάθος), que se puede traducir como “pasión” o “sufrimiento”.

Entonces, la empatía puede definirse con el dicho de “ponerse en los zapatos del otro”, en la medida en que se busca entender las experiencias de la otra persona. La empatía puede desarrollarse en medio de una situación concreta o respecto a conceptos más generales que atraviesen al otro individuo, como sus creencias, sus teorías, su cultura, su condición económica, su pasado familiar, etc. Las primeras teorizaciones sobre la empatía las hizo Aristóteles al afirmar que el ser humano era un animal político, en tanto que necesitaba de la interacción social para conformar familias, clanes, aldeas, comunidades, naciones, etc. Esta asociación sólo es posible gracias a la empatía, que deja de lado la individualidad para pensar en el bienestar del otro y de lo colectivo.

La empatía es también el germen que produjo las normas de convivencia, creadas para impedir las injusticias en una misma comunidad. Estas normas conforman lo que en occidente conocemos como urbanidad y lo que en Japón se conoce como omotenashi, kikubari (気配り), que hace referencia a la anticipación que se tiene de las necesidades de los demás para que puedan ser felices. Aun así, el concepto de empatía como tal es más reciente y por mucho tiempo se pensó que tenía dos formas diferenciadas: la empatía afectiva y la cognitiva; pero estudios de comienzo del siglo XX señalaron que ambas divisiones eran complementarias y formaban una misma capacidad compasiva y altruista. Los estudios sobre la empatía se incrementaron a medida que se desarrollaron disciplinas como la psicología, la sociología y la etología, que comenzaron a pensar el “yo” en relación con el “otro”.

Además de todo lo anterior, recientemente también se habla de empatía intercultural, que hace referencia a la capacidad de una persona o una comunidad para comprender la cosmovisión de otra cultura diferente. El desarrollo de la empatía intercultural mejora la capacidad de auto-consciencia y la visión crítica sobre la situación propia, pues se deja de pensar desde el punto de vista nativo, de la misma comunidad y sus valores, para entender los valores de otra comunidad. Una vez estos son adoptados, se cuenta con una visión más amplia que incluye los valores de la cultura nativa y de la cultura extranjera, con los cuales se puede comprender la realidad desde diferentes puntos de vista. También podemos encontrar recientemente la idea de la empatía ecológica, en la cual el ser humano busca ponerse en el lugar de los demás seres vivos con los que comparte el planeta Tierra.

¿Cuáles son los tipos de empatía?

Según han señalado los estudios psicológicos que se han hecho al respecto, la empatía tiene dos formas complementarias:

  • Empatía afectiva: también conocida como empatía emocional, hace referencia a la capacidad para comprender los sentimientos o emociones de otra persona. Así, se trata de una capacidad que puede denominarse como “contagio emotivo”, con la cual podemos compartir el estado de ánimo del otro. Esta empatía suele subdividirse en dos niveles: preocupación empática, que se refiere a la compasión que se siente por aquellos que están sufriendo; y aflicción propia, que se refiere a la ansiedad e incomodidad que se siente cuando el otro sufre. Se ha demostrado que esta última capacidad se desarrolla hacia los dos años de edad, cuando los niños intentan consolar y ayudar a sus amigos.
  • Empatía cognitiva: hace referencia a la capacidad para comprender el punto de vista, las opiniones y el estado mental de otra persona. Algunos expertos señalan que este es el tipo de empatía que promueven las religiones, dado que los feligreses comparten la visión de mundo de los sacerdotes o líderes espirituales. Este tipo de empatía se clasifica a su vez en dos niveles: asunción de perspectiva, cuando se adopta espontáneamente el punto de vista del otro; y fantasía, cuando una persona se identifica con un personaje imaginario o ficticio.