¿Cómo fue el Primer Imperio Mexicano?

El Primer Imperio Mexicano fue el estado que nació tras la independencia de la colonia de la Nueva España, cuya existencia sólo tuvo lugar entre 1821 y 1823, y cuyo territorio comprendía toda Centroamérica continental (con excepción de Panamá), todo México y gran parte del territorio estadounidense. De esta manera, su nacimiento tuvo lugar con los Tratados de Córdoba y su disolución llegó con el Plan de Casa Mata y con la fundación de la Primera República Federal y las Provincias Unidas del Centro de América (también conocidas como Estados Federados del Centro de América). Así, el Imperio tenía una superficie de 4.925.283 kilómetros cuadrados y una población de 6.500.000 de personas. El sistema de gobierno era monárquico constitucional y la religión del Estado era la católica. Además de esto, se acuñó el Peso Imperial Mexicano.

La historia del Primer Imperio Mexicano se a la Guerra de Independencia de México, que tuvo una extensión de once años. En un comienzo, los insurgentes liderados por José María Morelos y Pavón tenían la intención de apoyar el regreso de Fernando VII a la corona española, de la cual había sido apartado por el hermano de Napoleón Bonaparte, Pepe Botella. No obstante, después los insurgentes decidieron que querían independizar a México definitivamente de España. Tras la Constitución de Cadiz, las élites mexicanas, lideradas por Agustín de Iturbide, se unieron a Morelos. Así, el último virrey e Iturbide, comandante del Ejército Trigarante, se reunieron el 24 de agosto de 1821 y firmaron los Tratados de Córdoba, por los cuales se reconoció la independencia de México.

Después de la independencia se ejecutó el Plan de las Tres Garantías, por el cual el país mexicano pasó a tener un sistema monárquico constitucional, cuya cabeza debía ser un monarca europeo y por el cual Agustín de Iturbide se erigió como Presidente de la Regencia del Imperio, mientras que el trono quedó vacío. Buscando protección de las intenciones de reconquista españolas, los demás estados centroamericanos recién independizados se unieron al Imperio. Entretanto, mientras Iturbide era solamente presidente, el Congreso se quedó con el poder legislativo. Este congreso tenía tres tendencias: los republicanos, los monárquicos y los borbonistas. Los primeros buscaban un sistema como el de los Estados Unidos, los segundos buscaban que Iturbide se coronara como emperador y los terceros preferían que el trono estuviera ostentado por alguien de la casa Borbón. Así, se envió una carta a España para que alguien de la familia real tomara el trono, incluso el mismo Fernando VII; pero al poco tiempo esta solicitud fue rechazada por la familia real española. Sumado a esto, ningún noble europeo tampoco quiso ocupar el trono por temor a entrar en guerra con España.

De esta manera, se realizaron manifestaciones públicas en las cuales se apoyaba el ascenso de Agustín de Iturbide como monarca. Iturbide aclaró que sólo tomaría el trono si así lo decidía el Congreso, por lo cual se llevó a cabo una votación de si la decisión debía ser tomada por las provincias o inmediatamente en ese lugar. La votación favoreció esto último, por lo cual Iturbide fue coronado como emperador de México junto a su esposa Ana María Huarte en la Catedral de México el 21 de julio de 1822. No obstante, esta decisión no fue bien recibida por toda la población, Así, se produjo la revolución del Plan de Casa Mata en febrero de 1823, liderado por Antonio López de Santa Anna y apoyado por Vicente Guerrero. Estos rebeldes buscaban la reinstalación del Congreso, la caída de Agustín I y la creación de una República. Esta rebelión prosperó tras nueve meses del gobierno imperial, cuando Iturbide abdicó el 19 de marzo de 1823 y se marchó a Europa para el 11 de mayo.

Como consecuencia de la abdicación de Agustín de Iturbide, Centroamérica se independizó de México, formando las Provincias Unidas del Centro de América, conocidas también como Estados Federados del Centro de América. El gobierno mexicano aceptó esto sin ningún intento por recuperar los territorios y declaró a Iturbide como traidor de la patria. Luego de esto, se fundó la Primera República Federal de México, aunque varios años después el imperio volvería con Maximiliano de Habsburgo, quien fundaría el Segundo Imperio Mexicano.

¿Cómo estaba organizado el Primer Imperio Mexicano?

El territorio del Primer Imperio Mexicano estaba conformado por 19 provincias originalmente: Las Californias, México, Nuevo México, Texas, Nueva Vizcaya, Coahuila, Nuevo Reino de León, Nuevo Santander, Sonora, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Puebla, Guadalajara, Oaxaca, Mérida de Yucatán, Valladolid y Veracruz. Después, entre 1821 y 1822 se anexionaron nuevos territorios, los cuales conformaron cinco provincias más: Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. De esta manera, la mayor extensión que haya tenido México jamás fue durante el gobierno de Agustín de Iturbide.

¿Qué tan grande fue el Primer Imperio Mexicano?

¿Quién gobernó el Primer Imperio Mexicano?

Políticamente, el Primer Imperio Mexicano estuvo gobernado de la siguiente forma:

  • Regencia de 1821: entre el 28 de septiembre de 1821 y el 11 de abril de 1822, conformado por Agustín de Iturbide, presidente de la primera regencia, y otros cinco miembros: Juan O’Donojú, Manuel de la Bárcena, José Isidro Yañez, Manuel Velázquez de León y Pérez y Antonio Pérez Martínez y Robles.
  • Regencia de 1822: entre el 11 de abril de 1822 y el 18 de mayo de 1822, conformado por Agustín de Iturbide, presidente de la segunda regencia, y otros cuatro miembros: José Isidro Yañez, Miguel Valentín y Tamayo, Manuel de Heras Soto y Nicolás Bravo.
  • Emperador Agustín I: entre el 19 de mayo de 1822 y el 19 de marzo de 1823, con Ana María Huarte como emperadora consorte. Agustín I fue proclamado como emperador por el Congreso Constituyente, el ejército y el pueblo.

¿Cuáles fueron los símbolos del Primer Imperio Mexicano?

Los símbolos patrios del Primer Imperio Mexicano fueron:

La bandera: bastante similar a la actual bandera mexicana y conocida como Primera Bandera Nacional. Esta fue usada a partir del 2 de noviembre de 1821 tras la Orden de la Soberana Junta Provisional Gubernativa. Según esta, los colores adoptados eran el verde, el blanco y el encarnado en franjas verticales teniendo en la mitad un águila sobre un nopal con una corona en la cabeza. De esta manera, a diferencia de la bandera actual, no tenía una serpiente.

El escudo: este tenía el nombre de Gran Escudo del Imperio Mexicano, y estaba conformado por un campo de plata perfilado con oro, un águila marrón con una corona sobre la cabeza y puesta sobre un nopal, al cual se sujetaba con la garra derecha mientras sostenía una flor de gules con la izquierda. El nopal nacía de un estanque. Todo esto era contenido por un yelmo soberano con una corona imperial u con lambrequines de plata en su interior y de gules y sinople en su exterior. El manto de gules estaba timbrado por la corona imperial y tenía el lema de “Independencia, Religión y Unión”. De este escudo se estableció una variante en 1822, que agregaba flechas y hachas.