¿Qué es el problema de Gettier?

El problema de Gettier es la forma como se denominan los contraejemplos presentados por Edmund Gettier en su artículo ¿Es la creencia verdadera justificada un conocimiento? (Is Justified True Belief Knowledge?) de 1963 para refutar la definición de conocimiento entregada por la lógica proposicional. A los primeros contrajemplos de Gettier luego se le sumaron los entregados por otros autores que eran similares. Todos corresponden así un problema de la epistemología alrededor de la pregunta ¿qué es conocer?

Dentro de la lógica proposicional, el conocimiento es una creencia verdadera justificada. Lo anterior puede expresarse de la siguiente manera: un sujeto (S) sabe algo (P). Esto es posible si: P es verdadera, pues el conocimiento solo parte de lo que es cierto; si S cree que P, en tanto debe existir una creencia para llegar al conocimiento; y si S posee una justificación para pensar que P es cierta, ya que, de no haber una justificación basada en la razón o la evidencia, el que fuera cierta estaría en manos del azar. Antes de Gettier, esta definición del conocimiento gozaba de la aprobación de la mayoría de los estudiosos de la epistemología.

¿Cuáles son los contraejemplos de Gettier?

Los contaejemplos de Gettier tenían como fin demostrar que existen creencias verdades justificadas que no pueden ser consideradas como conocimiento, pues en sus validaciones pueden intervenir el azar, por lo que la definición de conocimiento entregada por la lógica proposicional era falsa. Los contraejemplos son:

El trabajo de Smith: este es el primero de los contraejemplos descritos por Edmund Gettier. En él, un hombre de apellido Smith pide un trabajo a pesar de la creencia justificada de que lo obtendrá Jones. Smith, además, tiene la creencia justificada de que Jones posee diez monedas en su bolsillo, por lo que Smith concluye que aquel a quien le den el trabajo tendrá diez monedas en su bolsillo. Finalmente, quien consigue el trabajo no es Jones sino Smith. Así que este revisa sus bolsillos y descubre que tiene diez monedas, por lo que su creencia era verdadera, más no era un conocimiento.

Brown en Barcelona: este es el segundo de los contraejemplos de Gettier. En él, el mismo Smith posee la creencia justificada de que Jones tiene un Ford, por lo que Smith, mediante la introducción de la disyunción, afirma que o bien Jones tiene Ford o Brown se encuentra en Barcelona, sin tener ninguna certeza de dónde se encuentra Brown. Al cabo de un tiempo, Smith se da cuenta de que Jones no tiene un Ford, pero Brown sí está en Barcelona, por lo que su creencia estaba justificaba y era verdadera, mas no era un conocimiento.

La oveja en el campo: este contraejemplo fue descrito por Roderick M. Chisholm. En él, un observador ve en el campo a lo lejos algo que se le parece a una oveja. Así que tiene la creencia justificada de que en el campo hay una oveja. Pese a que aquello que había visto era un perro pastor, el observador se da cuenta que detrás de una cerca hay una oveja, por lo que su creencia justificada era verdadera.

El pirómano: este contraejemplo fue descrito por Brian Skyrms. En él, un pirómano saca de su bolsillo una caja de fósforos de una marca familiar. Como las cerillas de esta marca nunca le han fallado, y como las condiciones del ambiente son aptas, el pirómano tiene la creencia de que el fósforo se encenderá. Y, tal y como creía, el fósforo se enciende. Lo que el pirómano no sabía, es que esa cerilla tenía un grado de impureza indetectable tal, que era casi imposible que encendiera. Esta se prendió únicamente porque fue alcanzada por un haz de rayos Q, que permitió que se encendiera al alterar sus propiedades. De forma que la creencia del pirómano era justificada y verdadera.

Los falsos graneros: este contraejemplo fue descrito por Alvin Goldman. En él, Henry conduce a lo largo de una carretera, viendo a la distancia lo que parece ser un granero. Debido a esto, Henry cree con justificación que aquello que tiene ante sus ojos es un granero; aunque no sabe que en la zona es usual entre los habitantes edificar falsos graneros. Pese a esto, aquello que vio Alvin resulta ser un granero, por lo que su creencia justificada era verdadera.