¿Qué es el chikunguña?

El chikunguña, también conocido como chikungunya, es una enfermedad causada por el alfavirus chikungunya (CHIKV). Esta enfermedad se transmite por la picadura de los mosquitos Aedes, conocidos por tener patas con manchas blancas. Así, la mejor forma de controlar y prevenir la enfermedad es erradicando los mosquitos o encontrando formas de protegerse de estos. El chikunguña produce una fiebre que se prolonga por 2 o 5 días y que viene acompañada de dolor en las articulaciones, el cual se puede extender por semanas, meses e incluso años, como se ha comprobado en el 12% de los casos. Si bien la enfermedad hasta el momento no tiene tratamiento, los síntomas se pueden aliviar con medicamentos, ingesta de líquidos y reposo. Una vez el chikunguña es superado, el cuerpo genera anticuerpos que impiden que vuelva a ocurrir de nuevo. Sólo el 0,4% de los casos son fatales en menores de edad.

La enfermedad fue registrada por primera vez en 1952 en Tanzania, siendo descrita por los epidemiólogos W. H. R. Lumsden y Marion Robinson en 1955. Los padecimientos del chikunguña guardan relación con los del o’nyong’nyong, la fiebre de Zika y el dengue. El término chikunguña proviene de la lengua africana makonde, en donde traduce “enfermedad del hombre retorcido”, en referencia al dolor que produce en las articulaciones y que lleva a las personas a retorcerse. Desde 1952 hasta el 2018, se registraron casos de esta enfermedad en la África subsahariana, el continente americano (con la excepción de Chile, Canadá y Uruguay), el sudeste asiático, Medio Oriente, China, Italia, España y Francia, entre otros países.

¿Cuáles son los síntomas del chikunguña?

Los síntomas del chikunguña son similares a los del dengue y el paludismo, aunque tiene diferencias notables con estas enfermedades. Todo comienza con una fiebre que ronda los tres días y que alcanza los 40 °C o temperaturas superiores. Después de esto, aparecen eritemas en la piel (coloraciones rojas) con forma de puntos a lo largo de 5 días, las cuales provocan fuertes dolores en las articulaciones. Después de esta primera crisis, los dolores pueden reaparecer al cabo de varios meses. Incluso en el caso de que una persona presente los síntomas antes descritos y de que se sepa que ha frecuentado zonas endémicas del virus, que haya estado en contacto con infectados o viva en un lugar donde se han registrado brotes o varios casos, es necesario recurrir al médico para que haga un diagnóstico apropiado. Este diagnóstico se obtiene con certeza a partir de una prueba ELISA o una prueba de hemoaglutinación indirecta.

El período de incubación del virus de la chikunguña después de que una persona ha sido picada por un mosquito Aedes es de entre uno y doce días, aunque generalmente oscila entre los tres y los siete días. Después de este periodo se desarrollan los síntomas entre el 72% y el 97% de los casos, mientras que en una minoría la enfermedad es asintomática. Además de los síntomas antes descritos, el chikunguña también puede provocar problemas digestivos, dolores de cabeza, conjuntivitis y fatiga. Estudios recientes señalan que la enfermedad consta de dos etapas en su fase aguda. Una primera en la ocurre la viremia (entrada del virus en el torrente sanguíneo) que ocurre a los cinco o siete días después de infección; y una segunda en la cual la persona queda convaleciente a lo largo de diez días, en los cuales los síntomas empeoran y el virus deja de ser detectable en la sangre.

Por lo general, el chikunguña se manifiesta con una fiebre repentina y alta, mayor a los 39 °C. Se han registrado varios casos en los que la fiebre dura dos días y luego vuelve para prolongarse otros días más. En estos casos se le conoce como una enfermedad bifásica (de dos fases). Una vez el virus ingresa en la sangre, los anticuerpos y la inmunoglobina m (IgM) entran también en la sangre para combatir el antígeno. Es por ello que el virus desaparece a los pocos días de la sangre, por la respuesta del sistema inmunológico, aunque de todas formas los síntomas como el insomnio, el cansancio y el dolor de cabeza persisten hasta cinco y siete días más.

Luego de la fiebre y la viremia, llega el dolor de las articulaciones, que ha sido registrado en el 87% y el 98% de los casos, provocando que la persona guarde reposo y que, en casos especiales, no pueda mover las articulaciones afectadas. El dolor por lo general se presenta en más de una articulación, por lo cual el paciente queda incapacitado hasta que se mejore. En la mayoría de las ocasiones, el dolor ataca a las articulaciones por pares: los dos brazos y/o las dos piernas, de forma simétrica. El dolor se concentra en las articulaciones periféricas, como los tobillos, las muñecas, los pies y las manos. En otros casos se presenta inflamación y dolor en los ligamentos y músculos, aunque es poco común. Las personas que sufren de otras enfermedades en las articulaciones, como la artritis, tienen mayores posibilidades de que el dolor reaparezca.