Las costillas y los huesos de la cadera (pelvis), albergan los órganos muy importantes pectorales y abdominales y cumplen la doble ocupación de soporte y de protección del esqueleto, en las superficies de la pelvis se sujetan los poderosos músculos de cadera y muslos. Los tobillos, pies, muñecas y manos, que juntos contienen más de la mitad de los huesos del cuerpo humano, son vitales para el movimiento coordinado.

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Caja Torácica

La mayoría de las personas tiene 12 pares de costillas, pero una cada veinte nace con uno más pares adicionales. Todas las costillas se unen dorsalmente a la columna vertebral. Los siete pares superiores de (costillas verdaderas), enlazan directamente al esternón por sus cartílagos costales. Los otros dos o tres pares de (costillas falsas), ligan con los cartílagos de las costillas de encima. Las (costillas flotantes) restantes no se unen al esternón.

El Cerco de la Caja Torácica

Cada costilla liga por dos puntos con su vertebra torácica conveniente. El elástico cartílago costal que une las costillas con el esternón permite que la caja torácica cambie de volumen durante la respiración.

Protección de Órganos Vitales

Las costillas, la columna torácica en la parte posterior y el esternón en la anterior protegen órganos tan vitales como el corazón y los pulmones, en el tórax, el hígado y el estómago, en la parte superior del abdomen.

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Pelvis

La pelvis es una estructura con forma de cuenco que consta de los huesos innominados o coxales (izquierdo y derecho), y de los cuneiformes sacro y cóccix que forman “la rabadilla” en la parte posterior. Cada hueso coxal tiene tres elementos óseos unidos: en la parte posterior, el ilion, el (hueso de la cadera) grande y acampanado que se siente a través de la piel; en la parte inferior frontal, el isquion, y encima de él, el pubis. En la parte posterior hay un par de articulaciones sacro ilíacas y en la parte anterior está la sínfisis del pubis, una articulación semi móvil formada de fibrocartílago. La pelvis femenina es más ancha y menos alta, y sus estrechos superior e inferior son más amplios para permitir el paso del bebé durante el parto.

 

 

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Muñeca y Mano

La muñeca los ocho huesos carpianos lo conforman, más o menos dispuestos en dos hileras de cuatro y acoplados entre sí por articulaciones en su mayoría planas o deslizantes, y con los huesos del antebrazo por la articulación radio carpiana. La palma de la mano sujeta cinco huesos metacarpianos, cada uno de los cuales se ensambla en su extremo distal con la falange correspondiente, de las que hay dos en el pulgar y tres en cada uno de los cuatro dedos. Más de 50 músculos, entre ellos varios del antebrazo, mueven la estructura entera y le confieren gran flexibilidad y sutileza en la manipulación.

Para entender mejor la división de los huesos de la mano, se divide en tres: carpo (muñeca), metacarpo (palma), y falanges (los dedos).

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Tobillo y Pie

Sus huesos se colocan de forma parecida a los de la muñeca y la mano, excepto que sólo hay siete huesos tarsianos (tobillo). Los huesos del tobillo y del pie son más pesados, ya que precisan más fuerza y estabilidad para soportar peso, a expensas de la precisión y la movilidad. Los cinco huesos metatarsianos mantienen la planta del pie y al igual que en la mano, el dedo gordo del pie tiene dos falanges, y los otros cuatro, tres falanges cada uno. El talón, en la parte posterior del pie, está formado por el hueso calcáneo.

Al igual que en la muñeca y mano, la división del pie está compuesta por tres: tarso (tobillos, metatarso (planta), y falanges (los dedos).

Presión al Andar

A cada paso, la mayor parte del peso del cuerpo se traslada desde la parte posterior del pie hasta la anterior. La zona del talón resiste la presión inicial al apoyar el pie. La fuerza pasa entonces al arco (planta), que se aplana un poco y acto seguido se contrae para transferir la energía y la presión al pulpejo y, finalmente, al dedo gordo para el impulso.