¿Qué es la dialéctica platónica?

La dialéctica platónica hace referencia al método usado por Platón en sus diálogos para exponer sus ideas. Este tiene su origen a partir de los métodos y el pensamiento de autores como Parménides, Zenón de Elea y Sócrates. Así, del primero rescata su forma de convencer, que puede evidenciarse en la sucesión de sus argumentos sobre el ser. Para Parménides, lo que es, es, y lo que no es, no es. Así, si algo cambia, pasa a ser otra cosa, porque sólo se puede ser lo que se es. Este constituye uno de los primeros argumentos dialécticos de la historia de la filosofía occidental. No obstante, Diógenes Laercio asegura, atribuyéndole la afirmación a Aristóteles, que Zenón de Elea fue quien inventó la dialéctica. Lo cierto es que la mayéutica socrática es una de las grandes influencias del diálogo platónico. Con este método, Sócrates interrogaba a una persona sobre un tema, haciéndole una pregunta a cada respuesta con el fin de que el interlocutor llegara a una definición satisfactoria o se diera cuenta de que estaba equivocado. Así, pues, la dialéctica parte de la mayéutica, aunque su búsqueda no se centra en definiciones, sino en alcanzar la idea del Bien, suprema a todas las ideas. De esta forma, para Platón la dialéctica es más que un método, es su propia filosofía.

La dialéctica platónica tiene dos operaciones: la primera en la que se intuye una idea primaria, y la segunda en la que se evalúa a si llega a ideas más universales a través de usar la primera como un trampolín. La dialéctica también consta de dos movimientos: descendente, en el que se parte de los principios a los hechos, siendo equiparable a la deducción; y ascendente, en el que se parte de los hechos hacia los principios, siendo equiparable a la inducción. No obstante, no se trata de dos formas diferenciadas, sino de las partes de una sola unidad. Así, para Platón no podía prescindirse de una u otra para obtener conocimiento, sino que debían usarse ambas para obtener ideas, y escalar de estas a otras ideas hasta dar con la idea suprema.

Movimiento descendente

En este movimiento, encontrado en las obras de la vejez de Platón, como el Sofista, Parménides y el Filebo, Platón nos dice que hay buscar seleccionar el objeto de la dialéctica, diferenciándolo bien como una forma que se extiende sobre muchas otras. Luego habrá que ir buscando las ideas mayores de este objeto, las cuales lo agrupan junto a otras. No obstante, el mismo Platón decía que este movimiento presentaba dificultades. Las dos más graves radican en que el objeto de la dialéctica no puede agruparse con otras ideas o el objeto de la dialéctica puede agruparse con todas las ideas, por lo que no puede distinguirse como una unidad.

Movimiento ascendente

En este movimiento, se parte de elementos bien diferenciados hacia una idea general mediante dos procesos: reunión y división, que permitirán al dialéctico pasar de lo múltiple a lo unitario y viceversa. En la reunión, se trata de darle al objeto dialéctico un género que lo abarque y a partir del cual se le pueda estudiar. En la división, se trata de dividir el objeto en ideas más pequeñas hasta llegar a la unidad mínima e indivisible.