¿Cómo se ha sido la guerra contra el narcotráfico en México?

Desde hace más de una década, el Estado mexicano, junto a los Grupos de Autodefensa Popular y Comunitaria, se encuentra enfrentado con los carteles, quienes dominan el narcotráfico en el país y fuera de este. Todo esto se remonta a la década de 1970 y 1980, cuando Pablo Escobar dominaba la exportación de cocaína hacia todo el mundo. Para poder llevar su droga a Estados Unidos sin que fuera decomisada, Escobar se vio en la obligación de asociarse con traficantes mexicanos. Así, las estructuras criminales mexicanas desarrollaron distintos métodos para comercializar la cocaína y en cuestión de años se convirtieron en poderosas organizaciones capaz de producir por sí mismos la droga. Con la caída de Escobar, el poder de este multimillonario negocio fue heredado por el Cartel de Guadalajara, aunque este se desintegraría tras la captura de su jefe, Miguel Ángel Félix Gallardo, en 1989.

Tras la disolución del Cartel de Guadalajara se formaron cuatro carteles que comenzaron a enfrentarse entre sí por el dominio del negocio del narcotráfico. Estos eran el Cartel de Juárez, el Cartel del Golfo, el Cartel de Tijuana y el Cartel de Sinaloa, encabezado por el Chapo, Joaquín Guzmán. Si bien hubo enfrentamientos desde la década de 1990, la violencia se recrudeció hacia los 2000. Así, sólo en Michoacán se habían cometido 500 asesinatos en 2006. Por esta razón, el Estado mexicano, encabezado por el presidente Felipe Calderón Hinojosa, se lanzó a la guerra contra estas organizaciones. La primera acción importante contra el narcotráfico en México tuvo lugar el 11 de diciembre de 2006 con el nombre de Operativo Conjunto de Michoacán, en el cual se movilizaron has 6500 militares. Este primer enfrentamiento dejó como resultado la muerte de 500 personas vinculadas con el narcotráfico, 693 detenidos, 681.240 dólares y 1.105.735 pesos confiscados.

Dos años después, se realizó la Operación Noreste en los estados de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas, donde se había detectado la presencia del Cartel de Los Zetas, el Cartel de Sinaloa y el Cartel del Golfo. En esta ocasión, se detuvieron a 1423 personas y se dieron de baja a 359 más. Para el 2011, se realizó la Operación Escorpión, en la cual se detuvieron a 1093 personas y se dieron de baja a 112 más. Además de esto, se incautaron 910.000 dólares, 11´720.642 pesos mexicanos, 4.286 kilos de cocaína en piedra, 50.032 kilos de marihuana, 1355 vehículos y más de 3100 armas de fuego, incluyendo lanzagranadas, cohetes y armas antitanque. Después de terminada la presidencia de Felipe Calderón, la guerra fue continuada por los presidentes mexicanos que le sucedieron: Enrique Peña Nieto, entre 2012 y 2018; y Andrés Manuel López Obrador, desde el 2018 hasta la actualidad (su mandato concluye en 2024). Además, el Estado mexicano ha recibido el apoyo internacional de Estados Unidos y Colombia para enfrentar esta guerra.

Si bien el objetivo del Estado mexicano con estas operaciones era traer paz a la región, muchas personas han señalado que la guerra empeoró la situación y la violencia que se vivía en estas regiones. Así, los carteles incrementaron su sevicia y comenzaron a realizar torturas y ejecuciones públicas de policías, militares y miembros de otros carteles. Aun así, pese a que los índices de violencia han aumentado, varios grupos narcotraficantes han sido desarticulados y varios cabecillas han sido dados de baja o han sido capturados, como es el caso de El Chapo. En la actualidad, los carteles con mayor poder siguen en pie de lucha y todavía dominan varias regiones de México. Como consecuencia de la guerra, han muerto más de 250.000 personas, entre narcotraficantes, sicarios, miembros de la fuerza pública y civiles.