Para el biólogo Theodosius Dobzhansky “nada tiene sentido en biología, si no es a la luz de la evolución”. Por lo general nosotros nos preguntamos del ¿Por qué?, de algunas características de los animales como, por ejemplo, las ballenas son mamíferos, pero viven en los océanos como grandes peces, las serpientes se arrastran y no tienen extremidades (patas), la apariencia de los primates a nosotros los seres humanos, entre otras preguntas. Las respuestas a las preguntas, están en los procesos de la evolución.

La evolución no solo explica el origen de diversas formas de vida, también da cuenta de las principales semejanzas tres diferentes formas de vida. Desde que, a mediados del siglo XIX, dos naturalistas ingleses, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, formularon la teoría de la evolución, ésta ha sido apoyada por el hallazgo de fósiles, los estudios geológicos, el fachado radiactivo de rocas, la genética, la biología molecular. La bioquímica y los experimentos de crianza animal. Quienes consideran la evolución como (teoría), tienen una idea totalmente equivocada de lo que significa teoría para los científicos.

 

Los tres procesos naturales que sustentan la evolución

La teoría científica de la evolución testifica que los organismos modernos descendieron, con ciertas modificaciones, de formas de vida preexistentes. La fuerza más significativa en la evolución es la denominada (selección natural), es decir, el proceso mediante el cual organismos con características puntualizas que les ayudan a enfrentar las severidades del ambiente, sobreviven y se reproducen con mayor éxito que otros que no tienen esas características. Los cambios que se realizan en la evolución son el resultado de la selección natural que actúa sobre las variaciones heredadas que suceden entre los individuos de una población. Lo cual origina cambios en las especies de una generación a otra. La transición sobre la cual interviene la selección natural es un resultado de pequeñas diferencias en la composición genética de los individuos dentro de la población.

La evolución es el resultado de tres procesos naturales: la variación genética entre miembros de una especie debido a diferencias que se pueden presentar en el ADN (Ácido Desoxirribonucleico), la herencia de esas alteraciones a la descendencia de los individuos que son portadores de variaciones genéticas y selección natural, es decir, la reproducción favorecida de organismos con variaciones que les ayudan a enfrentar su ambiente.