El planteamiento del problema es la definición del objeto de estudio, y es el paso que sigue a la elección de un tema. Es decir, primero se elige un tema y luego se limita este o se toma una parte de este para estudiarlo. El planteamiento del problema es, a su vez, el paso anterior a la redacción de objetivos y a la justificación. Mientras esta última responde por un “¿por qué?”, el planteamiento del problema responde por un “¿qué?”.

Identificar el tema

Dado que el planteamiento del problema surge de un tema que le es anterior, es necesario que se plantee cuál es el tema a tratar. Este puede ser entendido como aquello que engloba múltiples problemáticas. De esta forma, el tema puede ser traducido como uno o dos grandes conceptos. Por ejemplo, el tema podría ser “la contaminación en la ciudad de Cali”.

El investigador y el tema

Normalmente hay dos formas en las que un investigador se relaciona con su tema. En la primera, el investigador debe abordar un objeto de estudio que un tercero le ha impuesto (una institución), y en la segunda, el investigador se interesa personalmente por el tema. De cualquiera de las formas, es recomendable que el investigador sienta un interés legítimo con su tema para que la investigación sea productiva y significativa.

Del tema al planteamiento del problema

El planteamiento del problema radica en buscar dentro la grandeza del tema un objeto particular para estudiar. Por ejemplo, “las concentraciones de dióxido de Carbono en distintas localidades del área metropolitana de Cali”. Este debe ser escrito en forma interrogativa para que la investigación le dé una respuesta. Es decir, el planteamiento del problema para este caso se convertiría en la siguiente pregunta: ¿cuál es la concentración de dióxido de Carbono en las distintas localidades del área metropolitana de Cali?

En cuanto a investigaciones de fenómenos sociales o físicos, el planteamiento del problema deriva de tres pasos: diagnóstico, en donde se estudian los síntomas (¿qué sucede?) y las causas (¿qué lo produjo?); pronóstico, en donde se presume qué podría pasar si la situación permaneciera; y control al pronóstico, en donde se piensa una solución para evitar lo pronosticado. Luego de esto, se limita el espacio que se estudiara (dónde), el tiempo (cuándo) y la población o el objeto (quiénes o qué). Con todos estos datos, se formula una pregunta bien delimitada.