¿Qué es un prólogo?

Un prólogo es la parte de ciertos textos en los que el autor, el editor u otra persona introduce al lector sobre el contenido de la obra que está a punto de leer. El término prólogo (prologos, πρόλογος) tiene su origen en los vocablos griegos pro (πρό), que se puede traducir como “antes”, y logos (λογος), que puede entenderse como “palabra”. Por lo general, este escrito es breve y suele exponer el trabajo detrás de la composición de la obra o la crítica que ha recibido, incluyendo anécdotas, teorías u otra clase de información. En ciertos textos, los prólogos sirven como una suerte de instrucciones o hacen parte de la misma diégesis (historia) de la obra, como es el caso de El Quijote. También hay casos en los que el prólogo es posterior en varios años a la obra. Ello ocurre cuando se reedita un texto. Así, hay obras que cuentan con varios prólogos a la vez, pudiendo ser estos contemporáneos o de distintas fechas.

Algunos conceptos relacionados con la idea de prólogo son el prefacio, el proemio y el preludio, aunque pueden encontrarse diferencias considerables entre los tres. Por ejemplo, en el prefacio usualmente se le exponen al lector el punto de vista y el plan a seguir por el autor, y también se utiliza este espacio para responder críticas hechas a ediciones anteriores, prevenir al lector sobre posibles reservas u objeciones y dejar clara cuál es la intención del autor con el texto que acaba de hacer. Por su parte, el proemio es la parte primera de un discurso, un exordio o un canto. En la antigüedad, este apartado se utilizaba para pedir inspiración a los dioses o a las musas, como es el caso de la Odisea y de la Ilíada. Entretanto, se entiende por preludio a una pieza musical que sirve como introducción a una obra musical, un ballet, una ópera o un oratorio.

En muchos casos, el prólogo es hecho por un autor con mayor reconocimiento cuando la obra procede de un autor neófito, para que así este se vea promocionado por alguien ya posicionado en el medio. Un ejemplo de ello es el prólogo elaborado por Jorge Luis Borges a La invención de Morel, novela de su amigo Adolfo Bioy Casares. También es frecuente que el prólogo sea hecho por un académico o un autor consagrado cuando la obra proviene de un autor destacado, como es el caso del prólogo que hizo Mario Vargas Llosa a Julio Cortázar.

Dentro de la teoría desarrollada por el lingüista y crítico francés Gérard Genette, el prólogo es un paratexto. Es decir, es enunciado que acompaña y apoya al texto principal, pero no está contenido en la historia ni en el contenido. Así, el prólogo es un paratexto al igual que los subtítulos, los índices, el epílogo, las notas, los escolios, las dedicatorias, los títulos, etc. Este mismo autor sostiene que la función el prólogo es señalar el género de la obra, de tal forma que el lector pueda prepararse para la obra. Este tipo de preparación se conoce como género virtual, que corresponde a la idea que se hace el lector de un texto al saber solamente el género al que pertenece.