¿Qué es el ciclo de las rocas?

El ciclo de las rocas, también conocido como ciclo litológico, es el proceso geológico por el cual distintos minerales se pueden transformar en rocas ígneas, rocas sedimentarias y rocas metamórficas. De tal manera que una roca puede convertirse en cualquiera de las formas anteriores si las condiciones la llevan a ello. Estos cambios son producidos principalmente por la fuerza del ciclo del agua y de las placas tectónicas, las cuales impiden que las rocas mantengan su equilibrio y deban transformarse de acuerdo al nuevo ambiente. Este ciclo puede tardar millones de años, y en algunos casos los lapsos de tiempo son más largos que la existencia misma de la Tierra.

¿Cuáles son los ciclos de las rocas?

De acuerdo al tipo de roca en que se van a convertir, los ciclos de las rocas se pueden clasificar en:

Transición a rocas ígneas: este proceso es llevado a cabo cuando el magma sale desde el interior de la Tierra hacia el exterior, enfriándose para dar lugar a varias rocas ígneas. Si este proceso de enfriamiento tiene lugar en el interior terrestre, se dice que las rocas son intrusivas o plutónicas; mientras que, si el enfriamiento tienen lugar en el exterior, se dice que las rocas son extrusivas o volcánicas.

Transición a rocas metamórficas: el proceso para que una roca se transforme en metamórfica implica presiones y temperaturas altas. Este proceso por lo general tiene lugar en la orogénesis de las cordilleras. Estas rocas pueden tener laminación planar, también conocida como foliación, debido a las altas presiones a las que fueron expuesta. Esto permite estudiar varias fases de la evolución geológica. Además de los procesos orogénicos, estas rocas también pueden surgir por el contacto con magma, el cual calienta la roca en un proceso que se conoce como metamorfismo de contacto. Estas últimas pueden ser cristalizadas o tener minerales añadidos del propio magma.

Transición a rocas sedimentarias: este proceso es llevado a cabo cuando las rocas son expuestas a los procesos meteorológicos y erosivos de la atmósfera terrestre. Las rocas entonces se fragmentan y sus pedazos son llevados como sedimento hacia otros sitios a través del viento o del agua, formando nuevas rocas. Este proceso también puede tener su origen en los restos biológicos, formando rocas sedimentarias cementadas tales como el travertino.

¿Cuáles son los tipos de rocas?

Las rocas pueden clasificarse en estos tres tipos:

Rocas ígneas

También conocidas como rocas magmáticas, son aquellas que se forman luego de que el magma, la roca derretida, se enfría y se cristaliza. Si esto ocurre dentro de la Tierra, se les denomina como rocas plutónicas o intrusivas; su ocurre en la superficie, se les denomina rocas volcánicas o extrusivas. De acuerdo a su cantidad de óxido de silicio (SiO2), pueden clasificarse en:

  • Rocas ácidas: cuando la cantidad de SiO2 es mayor al 65%.
  • Rocas intermedias: cuando la cantidad de SiO2 oscila entre el 52% y el 65%.
  • Rocas básicas: cuando la cantidad de SiO2 oscila entre el 45% y el 52%.
  • Rocas ultrabásicas: cuando la cantidad de SiO2 es menor al 45%.

Rocas metamórficas

Son aquellas rocas que se han formado por el proceso de metamorfismo. Es decir, estas rocas surgieron de otras rocas que sufrieron cambios de temperatura, presión y que entraron en contacto con diferentes sustancias químicas, cambiando esencialmente su estructura. De acuerdo a la roca de la que surgieron (conocidas como protolitos), las rocas metamórficas pueden clasificarse en:

  • Rocas ultramáficas: cuando la roca originaria era una roca ígnea ultramáfica.
  • Rocas máficas: cuando la roca originaria era una roca ígnea máfica.
  • Rocas pelítico-grauváquicas: cuando la roca originaria era una roca sedimentaria con altas concentraciones de aluminio y silicio.
  • Rocas calcosilicatadas: cuando la roca originaria era una roca sedimentaria carbonatada.

Las rocas metamórficas también pueden clasificarse de acuerdo a su foliación en no foliadas y foliadas, subdividas en pizarras, esquistos y gneises.

Rocas sedimentarias

Son aquellas rocas que se formaron al ser transportadas y sedimentadas en una cuenca sedimentaria, sufriendo la intervención, además, de sustancias químicas y procesos biológicos. Estas rocas pueden clasificarse en dos grandes grupos: las detríticas y no detríticas. Las primeras se formaron en a partir de fragmentos de minerales y otras rocas que han sufrido el proceso de meteorización, y pueden clasificarse en:

  • Grava: aquellas que tienen un diámetro mayor a los 2 mm. De estar cementadas, se les conoce como brecha o conglomerado.
  • Arena: aquellas que tienen un diámetro que oscila entre los 0,063 y los 2 mm. De estar cementadas, se les conoce como arenisca.
  • Limo: aquellas que tienen un diámetro que oscila entre los 0,004 y los 0,063 mm. De estar cementadas, se les conoce como limolita.
  • Arcilla: aquellas que tienen un diámetro menor a los 0,004 mm. De estar cementadas, se les conoce como arcillita.

Por su parte, las rocas no detríticas se clasifican en:

  • Rocas de precipitación química: aquellas que se forman a partir de la precipitación de sales de una disolución.
  • Rocas orgánicas: aquellas que se forman a partir de la acumulación de residuos orgánicos.