¿Qué es la mancha?

La mancha, al igual que el punto y la línea, es un elemento empleado para la composición pictórica. Por mancha podemos entender las formas creadas con un pigmento o una tinta que no se corresponden con ninguna figura geométrica. Esta puede lograrse apoyando brevemente el pincel sobre una superficie o haciendo una pasada con la tiza o el pastel. Pese a sus grandes posibilidades, la mancha como tal no tendría relevancia durante gran parte de la historia del arte, pues los artistas se encontraban preocupados por el realismo de las figuras. Esto cambiaría con el auge del impresionismo, desarrollado a mediados del siglo XIX en Francia por artistas como Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Edgar Degas, Camile Pisarro y Paul Cézanne, entre otros.

Los impresionistas compusieron sus obras entonces no a partir de finas pinceladas, sino a partir de manchas con un tamaño considerable que, vistas desde cierta distancia, representaban las figuras deseadas. Así, en obras como el Baile en el Moulin de la Galette, de Renoir; Los bebedores de absenta, de Degas; La calle Montorgueil, de Monet; Autorretrato, de Cézanne; Regata en Molesey, de Sisley; y Mujer en su baño o Día de verano, de Morisot; puede apreciarse como los paisajes, los rostros, las ropas, los interiores y todo lo que se pinta nace de unas cuantas manchas. Esta técnica luego sería recogida por el expresionismo y desarrollada por los posimpresionistas hasta el divisionismo y el puntillismo.

El divisionismo, conocido también como cromoluminarismo, fue un estilo pictórico desarrollado por artistas como André Derain, Charles Angrand, Camille Pisarro, Giacomo Balla o Gaetano Previati, entre otros, el cual consistía en realizar pinturas compuestas por formas de color que no llegaban a mezclarse ente sí sobre la superficie, sino ópticamente. De tal manera que, a diferencia del puntillismo, utiliza el color en otras formas distintas del punto, como pequeñas pinceladas o manchones. Es por esta razón que ambas técnicas se distancian de la pintura tradicional, pues no buscan fusionar los pigmentos en el cuadro, sino en la mirada del espectador.

La mancha luego volvería a cobrar protagonismo, primero durante las vanguardias artísticas del siglo XX y luego con la llegada de la pintura abstracta. Así, los artistas vinculados al expresionismo abstracto y al action painting, como Jackson Pollock, Franz Kline o Willem de Kooning, desarrollarían sus obras esparciendo pintura sobre sus lienzos y creando manchas de múltiples colores que no estaban en función de representar una figura determinada. La mancha también puede encontrarse en el minimalismo y en la mayoría de las pinturas realizadas con acuarela.