¿Qué es la Pascua?

La Pascua, también conocida como Domingo de Gloria, Domingo de Pascua, Pascua de Resurrección, Domingo de Resurrección o Pascua Florida, es una celebración cristiana que conmemora el día en el que Jesucristo resucitó después de morir crucificado tres días antes. La Pascua determina el final de la Semana Santa, que se celebra, según lo dictado por el Primer Concilio de Nicea en el 325, anualmente en el domingo que sigue a la primera luna llena después del equinoccio de marzo, por lo general entre el 22 de marzo y el 25 de abril, y en la cual se celebra la Pasión de Cristo entendiendo por esta su entrada a Jerusalén, su última cena, el viacrucis, su muerte y finalmente su resurrección. Así, tanto la Semana Santa como el Domingo de Pascua no son festividades fijas en el calendario, sino que varían cada año. Después de la Pascua, se celebran a lo largo de ocho días la Octava de Pascua y a lo largo de cincuenta días el Tiempo Pascual, cuyo fin es el Domingo de Pentecostés.

El término pascua proviene del latín pascha, que tiene su origen en el griego pásja (πάσχα), del arameo pásja (פַּסְחָא) y del hebreo pésaj (פֶּסַח). El origen de este término y de esta conmemoración se puede encontrar en el 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío partió desde Egipto hacia la Tierra Prometida. La conmemoración de este acontecimiento recibía el nombre de Pésaj. En dicha celebración, se comían hierbas bañadas en vinagre para rememorar cuando fueron siervos de los egipcios y se narraban los apartados del Antiguo Testamento en donde se mencionaban las diez plagas de Egipto. Además de esto, se inmolaba un cordero por cada familia, el cual era conocido como Cordero de Pascua. Y durante mucho tiempo, la pascua judía y la cristiana se celebraron en la misma fecha y compartieron varios de sus rituales; pero esto cambio tras el Primer Concilio de Nicea en el año 325 d. C., cuando se decidió que la Pascua cristiana debía ser separada de su homóloga en el calendario.

La Pascua es celebrada en todos los países en donde hay presencia del cristianismo, en cualquiera de sus vertientes. En varios de estos la conmemoración comienza en la noche del día anterior, Sábado Santo, en lo que se conoce como la Vigilia Pascual, o en la mañana del mismo domingo. De tal forma que la liturgia comienza con una misa en la que se enciende el cirio pascual, símbolo del Cristo resucitado que ilumina a la humanidad, y el canto del Exultet, uno de los himnos religiosos más antiguos de la Iglesia católica que fue compuesto por Ambrosio de Milán. Después de esto, es costumbre que se toquen las campanas y se enciendas las luces de la localidad. También es usual que el sacerdote en este día vista de blanco, representando la pureza cristiana, y bautice a los convertidos en la pila bautismal o refuerce los votos de fe de los creyentes arrojándoles agua bendita. Es costumbre en varios países, principalmente en Hispanoamérica, que se realicen procesiones para finalizar la Semana Santa, llevando figuras de Cristo y de la Virgen María.

En otros países se tiene la tradición de intercambiar huevos de Pascua, como ocurre en Argentina, Alemania, Estados Unidos, Portugal, Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Rumanía, Francia, Italia, España, Austria, República Checa, Suiza, Chile, Bolivia, Brasil y ciertas regiones de Uruguay, México y Medio Oriente. Así, es tradición que se les regale a los niños huevos de pascua de chocolate y que estos salgan a buscarlos en lugares públicos. Para cubrir esta demanda, las reposterías locales realizan estos y más dulces para la época, como los conejos de pascua. Los huevos usualmente están decorados y en muchos casos son bendecidos por un sacerdote. Tanto el conejo como el huevo se consideran como símbolos de fertilidad y, por tanto, de renacimiento, por lo que están relacionados con la resurrección cristiana; aunque el origen de estos es más bien pagano.