El río Nilo es el segundo río más largo del mundo, detrás del río Amazonas, y el más largo de África y del hemisferio oriental. Este afluente se encuentra al nordeste del continente africano, nace en el país de Burundi, a partir del río Kagera y el lago Victoria, y se extiende a lo largo de 6.853 kilómetros hasta desembocar en el Mar Mediterráneo. Durante su trayecto, el Nilo atraviesa los siguientes países africanos: Burundi, Egipto, Etiopía, Kenia, República Democrática del Congo, Ruanda, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania y Uganda. Durante mucho tiempo, se le consideró como el río más grande del mundo, hasta que en 2007 y 2008 se reestableció el origen del río Amazonas en el sur de Perú. Según los estudios científicos, este río consiguió su forma actual durante el final de la Era Terciaria, y desde entonces conserva un caudal medio de 2830 m3/s y una superficie total de 3.254.555 km2.

El río Nilo posee dos ramales: el Nilo Blanco, que tienen su origen en el lago Victoria, Burundi, y que atraviesa los países de Uganda, Sudán del Sur y Sudán, pasando por los Grandes Lagos de África; y el Nilo azul, que nace en el Lago Tana, Etiopía, y que se extiende a través de este país y del sudeste Sudán, donde desemboca en el Nilo. Dado que este río atraviesa el desierto del Sahara en su último tramo, donde las fuentes de agua son escasas, fue de vital importancia para la antigua civilización egipcia. Es por esta razón por la cual la mayoría de sus ciudades más importantes estaban construidas en el valle y el delta del río, al norte de Asuán. Los griegos y los romanos, sorprendidos por la extensión y las características del Nilo, se lanzaron a la búsqueda de su fuente; pero no fueron capaces de atravesar el Sudd. Por esta razón, atribuyeron el origen del río a un dios masculino. De esta forma, las fuentes del Nilo permanecieron inexploradas por los hombres europeos hasta el siglo XV y el siglo XVI, cuando el español Pedro Páez finalmente llegó al lago Tana.

Por su parte, el origen del Nilo blanco permaneció secreto por todavía más tiempo. Los antiguos europeos llegaron a pensar que este y el río Níger eran parte del mismo afluente, y Plinio el Viejo incluso escribió que el Nilo nació en una montaña ubicada en la Baja Mauritania. De esta manera, el lago Victoria no fue descubierto por los europeos sino hasta 1858, cuando los exploradores británicos John Hanning Speke y Richard Francis Burton realizaron una expedición en búsqueda de los Grandes Lagos. Por esta razón, el lago se llama Victoria, como la monarca del Reino Unido en aquella época.

En cuanto al ámbito político actual, distintos países, como Uganda, Etiopía, Kenia y Sudán, han acusado a Egipto de apoderarse de los recursos de este río. Por esta razón, se creó el programa “Iniciativa de la Cuenca del Nilo”, que buscaba promover un uso más equitativo sobre esta fuente. Por su parte, para evitar las inundaciones provocadas durante los veranos, Egipto comenzó la construcción de una represa en 1899 con ayuda de los británicos. Esta se terminó de construir en 1902, pero tuvo varios problemas y su altura tuvo que ser modificada en varias ocasiones. A pesar de esto, en 1946 se desbordó. Por esta razón, se construyó en 1970 una segunda represa, la presa de Asuán, con ayuda de la Unión Soviética.

En las cercanías del río, se encuentran grandes ciudades de distintos países. Con más de un millón de habitantes, se pueden contar El Cairo, Alejandría y Guiza en Egipto; y Jertum y Omdurmán en Sudán. Con más de 100.000 pobladores, se puede encontrar la ciudad ruandesa de Kigali, las ciudades ugandesas de Jinja y Kampala; las ciudades sudanesas de Juba, Kusti, Rabak, Malakal, Jartum Norte, Wadi Halfa y Atbara; y las ciudades egipcias de Asiut, Asuán, Banha, Beni Suef, Damanhur, Damietta Fayum, Heliópolis, Helwan, Imbaba, Ismailia, Luxor, Malhalla al-Kubra, Mansura, Minya, Naucratis, Puerto Saíd, Qena, Shibin el-Kom, Sohag, Tanta y Zagazig.