¿Qué son las células somáticas?

Las células somáticas son aquellas células encargadas del crecimiento de órganos y tejidos en un ser vivo pluricelular. Estas provienen de las células madre durante el desarrollo embrionario, cuando son sometidas a la proliferación celular y la apoptosis. En los organismos pluricelulares, las células somáticas conforman la mayor parte de todas las células de su cuerpo, y serían la totalidad de no ser por las células embrionarias y las células germinales, encargadas de originar los gametos. Así, las células somáticas pueden encontrarse en la piel, los huesos, los órganos, los tejidos y la sangre, siendo todas aquellas que no sean gametocitos, gametos, germinales y madres indiferenciadas. A diferencia de otras células, estas pueden mutar sin transferir sus modificaciones a sus descendientes, aunque en muchos casos son las responsables de enfermedades como el cáncer. El término de célula somática proviene del griego cellulla, que traduce “hueco”, y sôma, que traduce “cuerpo”.

Las células somáticas tienen la particularidad de ser todas iguales, teniendo una información genética que proviene en un 50% de la madre y otro 50% del padre, información unida tras la fecundación. No obstante, a pesar de esta similitud genética, las células de un organismo pueden cumplir funciones diferentes, como es el caso de las neuronas y las células intestinales. Las somáticas se diferencian de las células germinales en que cada una de estas últimas es genéticamente diferente debido a que han sufrido una recombinación genética en la meiosis. Así, se ha calculado que el 95% de los 80 millones de espermatozoides que produce el cuerpo poseen una similitud genética con otro. En el ser humano, las células somáticas tienen 2 series de cromosomas (2n), por lo que son conocidas como diploides. Durante la mitosis, las células somáticas se dividen en dos células hijas, cada una de las cuales continúa teniendo 2n (46 cromosomas).

A medida que fueron evolucionando los organismos multicelulares, también lo hicieron las células somáticas estériles. De esta manera, la línea germinal que producía células somáticas especializadas terminó en el surgimiento de la mortalidad, como se puede apreciar en las algas volvocinas. Así, se denominan Weismannistas a las especies que tienen una separación entre una línea germinal y las células somáticas estériles; aunque esto más bien raro y sólo se encuentra en ciertos vertebrados, artrópodos y volvox, pues la mayoría de las especias cuentan con la capacidad de la embriogénesis somática. Este último caso se puede encontrar en la mayor parte de las algas, en varios invertebrados y en las plantas terrestres.

A partir de la transferencia del núcleo de una célula somática a otra sin núcleo, puede desarrollarse un organismo, como si fuera un óvulo, que se clona de otro. Dado que para estos estudios de células madre se emplean embriones humanos y tejidos cadavéricos, se ha levantado un debate sobre hasta qué punto es ética esta investigación. Así, muchos defensores del movimiento Pro-Vida argumentan que los embriones son seres humanos de edad temprana, por lo que deben protegerse; por su parte, varios científicos alegan que los estudios en este campo pueden ser beneficiosos para toda la humanidad. Así, múltiples países han cambiado sus legislaciones para evitar la clonación terapéutica, como Estados Unidos, Australia, Brasil y la Unión Europea. No obstante, esta es legal en países como China, Israel, Reino Unido y Suecia.