Narciso es un personaje de la mitología griega, caracterizado por poseer una belleza que deslumbraba a todos quienes lo veían, incluido él mismo y la ninfa Eco, la cual había sido castigada por la diosa Hera a repetir las últimas palabras que escuchara. Es así como un día Eco aprovechó que Narciso se había liberado de sus compañeros en el bosque e intentó hablarle, pero el castigo de Hera no se lo permitía. Al darse cuenta de su presencia, Narciso preguntó si había alguien, a lo que Eco respondió con las últimas palabras de este. Al escucharla, Narciso le pidió que viniera, y ella se abalanzó sobre este con los brazos abiertos; pero fue rechazada. Por este motivo, Eco se sintió destruida y se exilió en una cueva, donde al cabo de un tiempo sólo quedó su voz. Al enterarse de esto, Némesis, la diosa de la venganza, decidió castigar a Narciso haciendo que se enamorara de su propia imagen. Es por esto que comenzó a observarse sobre las aguas de una fuente hasta que cayó y se ahogó intentando atraparse a sí mismo. En el lugar donde murió, nació una flor que hoy es conocida como “Narciso”.

A pesar de que existen dos versiones, una griega y una latina, en la que Narciso es hijo de Cefiso, dios fluvial, y Liríope, una ninfa de Tespias, la versión más conocida es la segunda, la relatada arriba. Esta nos llegó de manos de Ovidio como una historia moralizante para enseñarles a los jóvenes a no ser soberbios ni a ser crueles con sus pretendientes, aunque hay una versión de Pausanias en su Descripción de Grecia, 150 después de Ovidio; y otra encontrada entre los papiros de Oxirrinco, descubiertos en un vertedero de basura en 1897 y que datan de al menos 50 años antes que Ovidio.

Narcisismo

A partir del mito de Narciso, se ha denominado como “narcisismo” a la persona que siente que se ama o se estima demasiado a sí misma, o que tiene un ego muy elevado. Por supuesto, esto no significa que toda persona que tenga un mínimo de autoestima sea narcisista, sino más bien lo contrario. El narcisismo como concepto patológico tiene su origen en la baja autoestima del sujeto.

Para Freud, en su ensayo Introducción del narcisismo de 1914, hay dos clases de narcisismo. Uno primario que corresponde a una etapa normal del crecimiento, en la que el niño busca la satisfacción de sus propias necesidades antes de relacionarse con el mundo exterior; y uno secundario, que corresponde a un desorden mental, también llamado narcisismo esquizofrénico o neurosis narcisista, que se corresponde con la llamada depresión mayor o endógena.

Luego del primer acercamiento psicológico de Freud, actualmente se le conoce como Trastorno narcisista de la personalidad (TNP), el cual puede identificarse a partir de cinco o más elementos de la siguiente lista:

  • Se siente demasiado importante.
  • Fantasea constantemente con conseguir poder, éxito, belleza o un amor idealizado.
  • Se cree único y especial, por lo que sólo otras personas con gran reconocimiento pueden comprenderlo.
  • Necesita ser admirado constantemente.
  • Cree que se le debe todo, que sus derechos abarcan más de lo que deberían, por lo que exige un trato especial de parte de los demás.
  • Al relacionarse con otros, suele explotarlos para su propio beneficio.
  • No posee empatía, por lo que es incapaz de ver los sentimientos o las necesidades del otro.
  • Envidia a los demás o piensa que los demás lo envidian.
  • Es arrogante y prepotente.

Narcisismo colectivo

Freud también anotó en su escrito, La civilización y sus descontentos, que el amor propio podía suceder en colectividades, las cuales se abrazaban en amor mutuo a partir del odio hacia otro grupo. Por su parte, Erich Fromm anota:

El narcisismo colectivo es una de las fuentes más importantes de agresión humana y sin embargo, como todas las demás formas de agresión defensiva, es reacción a un ataque contra intereses vitales. Difiere de otras formas de agresión defensiva en que el narcisismo intenso en sí es un fenómeno semipatológico. Considerando las causas y la función de sangrientas y crueles matanzas en masa como las ocurridas entre hindúes y musulmanes en el momento de la partición de la India o recientemente entre los musulmanes bengalíes y sus gobernantes pakistaníes, vemos que el narcisismo colectivo desempeña ciertamente un papel considerable, cosa nada sorprendente si tomamos en cuenta que nos las habemos con las poblaciones virtualmente más pobres y miserables del mundo entero.

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