Orfeo es un personaje mitológico de la Antigua Grecia. Fue hijo de la musa Calíope y Apolo, dios de la música quien le regaló su propia lira, fabricada con la coraza de una tortuga por el mismo Hermes. Orfeo era conocido por tocar su lira de tal forma que las bestias se calmaban y las almas descansaban al escucharlo. Fue así como enamoró a la ninfa Eurídice. Esta fue mordida fatalmente por una serpiente o bien mientras paseaba con su esposo Orfeo o bien mientras huía del dios menor Aristeo. Orfeo entonces tocó y cantó melodías tan tristes que los dioses y las ninfas lloraron con él, aconsejándole que bajara al inframundo y buscara a su amada. Orfeo obedeció y en un primer momento se encontró con Caronte, quien se negó a llevarlo a través del río Estigia. No obstante, este accedió una vez que escuchó tocar a Orfeo. Más adelante, este se encontró con el can Cerbero, guardián de las puertas del inframundo, a quien logró adormecer con sus melodías. Así, llega finalmente ante Hades y Perséfone, los cuales, luego de escucharlo tocar, le permiten llevarse consigo a Eurídice con una condición: que esta fuera detrás suyo sin que él pudiera mirar atrás hasta que ambos fueran tocados por los rayos del Sol.

Orfeo entonces ascendió lentamente sin girar su cabeza para comprobar si Eurídice venía tras él incluso a pesar de los peligros del inframundo. No obstante, cuando estuvieron próximos a alcanzar la superficie, Orfeo volteó a mirar atrás y Eurídice desapareció para siempre. Las versiones sobre lo que le ocurrió después difieren. Según Ovidio, Orfeo intentó volver al inframundo, pero Caronte no lo permitió seguir. Así que se fue a los montes Ródope y Hemo a tocar y cantar rechazando a toda mujer que lo pretendía, por lo que las Bacantes tracias lo despedazaron. Según Eratóstenes, Orfeo dejó de rendir culto a Dionisio y comenzó a adorar a Apolo, lo que provocó que Dionisio enviara a las Ménades para que lo despedazaran. Según Pausanias, Orfeo fue asesinado por las esposas de los hombres tracios. Otras versiones aseguran que murió por un rayo de Zeus. Platón asegura que la muerte de Orfeo fue a mano de mujeres porque no tuvo la convicción de morir por amor como sí lo había hecho Alcestis.

La historia de Orfeo y Eurídice puede verse representada en las óperas Eurídice, compuesta por Jacopo Peri y Ottavio Rinuccini en 1600; La fábula de Orfeo, compuesta por Claudio Monteverdi y Alessandro Striggio el Joven en 1609; El alma del filósofo, o sea, Orfeo y Eurídice, compuesta por Joseph Haydn y Carlo Francesco Badini en 1791; La muerte de Orfeo, compuesta por Stefano Landi en 1619; Orfeo, compuesta por Luigi Rossi y Francesco Buti; Orfeo en los infiernos, compuesta por Jacques Offenbach, Hector Crémieux y Ludovic Halévy en 1858; y Orfeo y Eurídice, compuesta por Chritoph Willibald von Gluck y Raniero di Calzabigi en 1762. Igualmente, la historia de estos personajes mitológicos ha sido interpretada en múltiples artes de la mano de autores como Rainer María Rilke, Margaret Atwood, David Almond, Sarah Ruhl, Marcel Camus, Jean Cocteau, Philip Glass, Nikos Nikolaidis, Dino Buzzati, Neil Gaiman, The Herd o Judge Smith, entre otros.