¿Qué es el oro?

El oro es el elemento número 79 de la tabla periódica de elementos, ubicado en el grupo 11 y clasificado como un metal de transición. Este metal suave se caracteriza por tener un color amarillo brillante y por ser poco reactivo, pues sólo reacciona con el agua regia (ácido clorhídrico más ácido nítrico). El oro se puede hallar en la naturaleza de forma nativa en depósitos aluviales y dentro de varios minerales, como la pirita, el cuarzo, la pizarra y las rocas metamórficas. Además de esto, se puede encontrar dentro del océano con una concentración de hasta 4 gramos por cada 1.000.000 toneladas de agua. Pese a la gran cantidad de oro que esto supone, los intentos por extraerlo nunca han tenido éxito. Aun así, con una abundancia de 0,0013 ppm, se producen al año hasta 2500 toneladas de oro. Las mayores reservas de este metal se pueden encontrar en Australia, Sudáfrica y Rusia; mientras que los mayores productores son China, Australia y Rusia.

El oro es conocido por el ser humano desde la prehistoria, por lo cual fue uno de los primeros materiales en ser trabajo. Esto se debió a que podía encontrarse naturalmente en forma de pepitas dentro de ciertos minerales y en las orillas de algunos ríos. A diferencia de otros materiales, el oro tenía unas características que lo destacaban por encima de los demás metales, como su maleabilidad, su resistencia y su belleza. Así, hacia el 2000 a. C. se disparó considerablemente su demanda, por lo cual se extraía en grandes cantidades de minas y ríos. En aquel momento, el oro se utilizaba para fabricar objetos de lujo, los cuales pueden encontrarse en las tumbas de personajes como Tutankamón, cuyo féretro tenía hasta cien kilogramos de oro. También pueden encontrarse objetos de oro dentro de los monumentos funerarios reales de la cultura Ur, cuyo territorio abarcaba lo que actualmente es Irak. Varios siglos después, el oro se empezó a utilizar para acuñar monedas. De esta manera, alrededor del 640 a. C, las personas del Reino de Lydia, en la actual Turquía, comerciaban con monedas acuñadas en oro y plata. Así, las primeras monedas hechas completamente de oro, y que se conocen gracias a la arqueología, fueron acuñadas por Creso, rey de Lidia, en el siglo VI a. C.

En la actualidad, la mayoría del oro producido se almacena en forma de lingotes. Aun así, al igual que en la antigüedad, este metal precioso sigue utilizándose para la joyería, ya sea puro o en una aleación con otro metal precioso como la plata. Así, para determinar la pureza de estas aleaciones y de estos productos se introdujo la medida de “quilate”. 24 quilate significa que algo está hecho de oro puro, aunque sería muy suave. Por esta razón, las joyas más resistentes resultan ser las que tienen aleaciones de 9 y 18 quilates. Estas aplicaciones variadas son posibles gracias a que el oro no es tóxico, aunque, a diferencia de otros metales y elementos químicos, este no tiene una función biológica específica.

De igual forma que en épocas pasadas, algunos países siguen utilizando el oro para acuñar monedas, aunque estas son conmemorativas y no de uso comercial. Además de los usos antes descritos, el oro también se puede utilizar para hacer pan de oro, una fina capa que se usa en adornos arquitectónicos y decoraciones. Entretanto, se desarrolló la galvanoplastia, una técnica que consiste en cubrir otros metales con una fina capa de oro. Esta técnica es utilizada en la producción de joyas baratas, relojes, conectores eléctricos, circuitos, componentes electrónicos y articulaciones para prótesis. También se usa dentro de la medicina para fabricar empastes dentales y para tratar la artritis en forma de compuesto. Por su parte, las nanopartículas del oro han comenzado a usarse con mayor frecuencia como catalizadores industriales.