¿Qué es biopolítica?

La biopolítica es un concepto que relaciona la vida y la política. Este fue desarrollado por el filósofo, psicólogo y sociólogo francés Michel Foucault, aunque el término como tal fue acuñado por el geógrafo y político sueco Johan Rudolf Kjellén. Según este último, el Estado no funcionaba como una entidad jurídica determinada por el contrato social, sino que funcionaba como un organismo vivo compuesto de seres humanos. De tal manera que podría entenderse la biopolítica como la política tanto de la vida como de la cultura de una sociedad, que tienen una corporeidad en el Estado. Esta definición difiere de la que describiría más tarde Foucault, mencionada por primera vez en una conferencia sobre medicina social que dictó en la Universidad del Estado de Río de Janeiro en 1974, según la cual la biopolítica es una estrategia por medio de la cual se controla al individuo no sólo a través de la ideología sino también a través de su cuerpo.

Si bien en la actualidad todavía no se ha consolidado la biopolítica como una disciplina, y algunos conceptos como biopoder están ausentes en las enciclopedias mientras que otros conceptos como bioética ya están en los diccionarios, se ha desarrollado a partir de Foucault la idea de que un Estado construye su propia sociedad favoreciendo determinadas capacidades intelectuales y biológicas en detrimento de otras. Esto facilita al Estado cumplir con sus propios objetivos mediante una población especializada. No obstante, podría refutarse esta idea al pensar en las sociedades preindustriales y en los pequeños grupos aborígenes, que actuaban sobre sus habitantes impidiendo la proliferación de enfermedades y fomentando la multiplicación de las familias. Sin embargo, en las sociedades industriales y posindustriales, podemos encontrar políticas sobre la alimentación, el tipo de agua, la calidad de aire, la manipulación genética, la vacunación y demás, que actúan directamente en la biología de los individuos para favorecer al Estado mismo.

De esta manera, según Foucault, los seres humanos son considerados por el Estado como materia prima, al igual que los recursos naturales, por lo cual deben aprovecharse al máximo para conseguir los mayores beneficios posibles. Así, la protección del individuo, en materia de salud, de evitar los accidentes de tráfico, de mejorar la movilidad, de investigar la cura para las enfermedades, de mantener a raya la delincuencia, de evitar guerras, de proteger a los recién nacidos y a las familias numerosas, son una forma en la que el Estado protege sus recursos humanos. Es de señalar, tal y como apunta Giorgio Agamben, la importancia del otro, de aquel individuo que no resulta útil a la sociedad, al proyecto del Estado, por lo cual se interna o extermina. Esto último sería una herencia de las ideas de raza y esclavitud de siglos pasados y del derecho romano a matar impunemente a ciertos individuos (homo sacer), pues el sacrificio de unos cuantos representa el éxito de la mayoría y de sus propósitos.

Más allá de los pensamientos agambeanos, se puede pensar en la biopolítica como una consecuencia del capitalismo, a partir del cual todo tienen un potencial productivo que puede generar capital, incluyendo a los seres humanos. No obstante, esto no se había considerado hasta el siglo XIX, cuando comenzaron a desarrollarse técnicas y disciplinas de gestión personal. De esta manera, los Estados crearon en el ser humano la necesidad de perfeccionarse a sí mismo en pro del beneficio social y universal. Por lo tanto, biopoder, entendido como la fuerza que aplica el Estado sobre sus individuos, y biopolítica, entendida como la preocupación de que una población sea útil al Estado, tienen su origen en la Revolución Industrial, con la necesidad de producción, y en la Revolución francesa, con la necesidad de organización social.