¿Qué es la escuela cirenaica?

La escuela cirenaica es una escuela filosófica, enmarcada dentro de la filosofía helenística, fundada por el pensador griego Aristipo de Cirene en el siglo 4 a. C. El pensamiento filosófico desarrollado por esta escuela es conocido usualmente como hedonismo, el cual defiende la idea de que toda moral debe apuntar como propósito y fundamento de la vida el placer. Por tanto, al concepto de bien se le equivaldría el de satisfacción. Con el paso de los años, la escuela se dividió en varias ramas: en los cireneos, conformada por los seguidores del pensamiento de Aristipo; los anicerios, conformada por los seguidores de Aníceris; los hegesíacos, encabezada por Hegesías; y los teodorios, compuesta por los seguidores de Teodoro, el Ateo.

La filosofía de la escuela cirenaica proponía que el placer era la cúspide de la vida, en especial el placer físico, pues este era más intenso que los placeres mentales. De esta manera, defendían una ética en la que el bien residía en el placer y el mal en el dolor. Este pensamiento fue tomado en cierta medida de Sócrates, quien afirmaba que la virtud traía consigo el placer de haber obrado bien. Los filósofos de la escuela cirenaica entonces dejaron de lado la virtud, a la que negaron todo valor intrínseco. Además de esto, defendían que los sentimientos eran homogéneo y momentáneo, por lo cual no había una distinción de diferentes formas de placer. Dado que el placer futuro y pasado no existen, sólo podía aspirarse al placer presente y a prolongarlo lo que más se pudiera.

Aun así, sostenían que la búsqueda del placer debía llevarse a cabo bajo las leyes de la sociedad y las buenas costumbres, pues violarlas devendría en sanciones y consecuencias que sólo traerían sufrimiento para la misma persona y para sus allegados. Por otro lado, los cirenaicos contemplan que también hay placer en la justicia y la amistad, así como en el comportamiento altruista y el cumplimiento de las obligaciones sociales. Estos postulados luego fueron recogidos por pensadores posteriores para sus propios sistemas filosóficos, como es el caso del filósofo y jurista inglés Jeremy Bentham, el filósofo y político francés Constantin conde de Volney y el filósofo y utilitarista inglés William Paley. Asimismo, el hedonismo promulgado por la escuela cirenaica tiene varias similitudes con el epicurianismo, el escepticismo y el budismo.

La historia de la escuela cirenaica se remonta al nacimiento de Aristipo, en la localidad de Cirene hacia el año 435 a. C. Este viajó en su juventud hacia Atenas, donde conoció y se discípulo de Sócrates tras interesarse por la filosofía. Después de la condena y ejecución de Sócrates en el 399 a. C., poco se sabe de la vida de Aristipo; aunque se cree que fue acogido por Dionisio de Siracusa en su corte. Si bien Diógenes Laercio, apoyado en Panecio y Soción, dicen que Aristipo dejó escritos varios libros sobre su pensamiento filosófico; Sosicrates de Rodas afirmó que no había escrito nada, tal vez siguiendo el ejemplo de Sócrates. Lo que sí es cierto es que su pensamiento filosófico fue adoptado por su hija, Arete de Cirene, quien se la enseñó a su propio hijo, Aristipo el Joven. Según señala Aristocles, fue este quien creo un sistema integral a partir del pensamiento de su abuelo.

Más tarde, la escuela filosófica ostentada por Aristipo el Joven se dividió en varias corrientes filosóficas desarrolladas por sus discípulos: Aníceris, Hegesías y Teodoro, el Ateo. Todas estas corrientes partían del hedonismo y buscaban hacerle frente al sistema filosófico de Epicuro (epicureísmo). Con el paso de los años, este último pensamiento filosófico se impuso ante los otros y ya para el siglo 3 a. C. ya la escuela cirenaica había pasado a la historia. Esto se debió a que la doctrina de Epicuro era menos radical que el hedonismo, pues proponía que la felicidad, como fin último de la vida, estaba en la ausencia de sufrimiento (ataraxia) más que en la satisfacción de los deseos carnales. Para estos, proponía un equilibrio entre su satisfacción y la satisfacción de los placeres intelectuales, como el saber y la amistad.