¿Qué es el tejido adiposo?

El tejido adiposo, también conocido como tejido graso, es el tejido mesenquimal que está compuesto por células adiposas, las cuales se caracterizan por tener acumulaciones de lípidos en su citoplasma. Además de estos, este tejido también tiene fibroblastos, preadipocitos, células endoteliales vasculares y múltiples células inmunes. Esta clase de tejido tiene varias funciones para el cuerpo de un organismo, sirviéndole de amortiguador en ciertas partas del cuerpo (como la planta de las manos, la planta de los pies, los muslos y los glúteos), haciendo que ciertos órganos internos y estructuras externas permanezcan en su lugar (estómago, hígado, riñones, intestinos, corazón, médula ósea, huesos y músculos, entre otros), generando calor y produciendo energía.

Así, dentro del cuerpo humano el tejido adiposo se encuentra debajo de la piel, en el caso de la grasa subcutánea; alrededor de los órganos, en el caso de la grasa visceral; en la médula ósea amarilla y en las mamas. De tal manera que está repartido en unas zonas específicas del cuerpo, las cuales funcionan como depósitos de adipocitos. Cuando la alimentación no es adecuada, las personas pueden generar exceso de tejido adiposo. Esta condición se conoce como obesidad mórbida, lo cual provoca que este tejido cuelgue por debajo del abdomen formando un panículo. Esta masa muchas veces perjudica los tratamientos para la obesidad, pues en los casos en los que se pierde mucha grasa rápidamente, como sucede con el bypass gástrico, el panículo permanece en su posición en forma de delantal. Así, esta masa sólo puede ser corregido con dieta y ejercicio o una cirugía reconstructiva.

Si bien la obesidad ya trae de por si el deterioro de la salud (disminución de la movilidad, disminución de la actividad física, problemas cardiacos, etc.), la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer ha determinado que también aumenta las probabilidades de contraer distintos tipos de cáncer, como el de mama, el de colon, el de esófago, el de los riñones o el endometrial. Por esta razón, siempre se recomienda llevar una alimentación balanceada y realizar actividades físicas como el deporte o el ejercicio.

Una de las zonas donde más se acumula tejido adiposo es en el abdomen, donde se encuentra grasa visceral. Aquí los depósitos adiposos contienen tejido adiposo blanco, tejido mesentérico y depósitos perirrenales. Si bien la acumulación de tejido adiposo en el abdomen es mayor en los hombres, las mujeres también suelen tener barriga cuando tienen sobrepeso. No obstante, las hormonas femeninas hacen que la grasa en la mujer se almacene también en los glúteos, los muslos y las caderas. Esto cambia con la menopausia, cuando la grasa emigra desde estas regiones hasta el vientre.

¿Cuáles son los tipos de tejido adiposo?

El tejido adiposo se puede clasificar en dos tipos:

Tejido adiposo blanco: también conocido como tejido adiposo unilocular, grasa blanca o WAT por sus siglas en inglés, es la grasa que poseen las personas sin sobrepeso, conformando cerca del 20% del peso corporal en los hombres y el 25% del peso en las mujeres. Dicho tejido sirve como una reserva de energía y se puede encontrar en varias partes de la anatomía, como en la cara, las extremidades, la palma de la mano, el pericardio, los glúteos y el vientre.

Tejido adiposo pardo: también conocido como tejido adiposo multilocular, grasa marrón, grasa inmadura, grasa primaria o grasa fetal, es la grasa que poseen ciertos mamíferos para producir calor en ambientes fríos. Por ejemplo, es la grasa que acumulan los animales que entran en estado de hibernación en invierno, regulando su temperatura corporal para mantenerlos calientes. En los seres humanos, este tipo de grasa se presenta principalmente en la infancia, alrededor de la tiroides, las arterias carótidas, las escápulas, las axilas y el hilo renal.